Tomad este vino que es sangre de mi sangre — A Propósito de la navidad!

¿A quién se le nota la alegría de la navidad?

Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre (Reyna Valera , 2009).

Con estas palabras realiza Jesús su pacto con la humanidad de conformidad con las creencias religiosas que consideran al hijo de un carpintero como el redentor de la humanidad, este sería el ideal sobre el cual descansa toda la postración de las generaciones, que a partir de haber creado los hombres el mito o realidad del hijo de un Dios que quiso salvar la humanidad del pecado original debemos mantener la obediencia al poder terrenal que gestiona esa redención de la humanidad.

Es de ese pecado que surge cuando el hombre toma del fruto del conocimiento que debemos huir como huye el diablo a la cruz, si partimos de que el conocimiento origina el pecado, es obvio que todos los que pretendemos abrazar algún grado de conocimiento estamos en pecado.

Para lograr salvarnos y tener una vida posterior en la eternidad debemos mantener la sumisión al poder terrenal-Iglesias-Obispos, Gobernantes-Ministros, Jueces-Fiscales-en fin autoridades de todas clases ungidas por el mesías para que sean ellos los detentadores del poder de Dios en la tierra y nosotros viles pecadores que debemos obediencias a los UNGIDOS para evitar el castigo infernal luego de la muerte en pecado.

Eso es precisamente lo que permite que observemos estupefacto que la gran masa de la población dominicana tenga que sufrir los embates de guardias, policías y funcionarios estatales para lograr obtener de los UNGIDOS por la sangre de cristo “una caja navideña” para beber de la sangre de cristo, que en definitiva es la PROPIA SANGRE DE LA POBLACION, que se arrastra como la serpiente en el huerto luego de la maldición que Dios le impuso por haber procurado que la humanidad adquiere conocimiento para ver con la razón cuando está siendo humillada y ultrajada en lo más esencial de la humanidad, su dignidad.

Es que si Dios no existiera habría que inventarlo (Voltaire), porque solo en una mente poseída por la idea de una vida ultratumba más digna que la que ha tocado vivir en esta tierra, puede mantenerse en un letargo tal que los UNGIDOS por el Dios celestial le brinden al final de cada año o cuatrienio un poco de su propia sangre y corran alegres a tomársela para celebrar el devino nacimiento del redentor.

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