¿QUIEN NOS GOBIERNA?

Antes de entrar en contacto con seres tan exclusivos, especiales y poco comunes como son nuestros gobernantes, por prudencia conozcamos por necesidad ilustrativa a los gobernantes anteriores. (cuando mandaban los ancianos).

Sabemos que, en la antigüedad, para pertenecer a la élite gobernante era requisito sine quan nom ser viejo, es decir haber vivido, pues el consejo de ancianos resumía el monopolio del culto y del poder.  Solo bastaba ser viejo para pertenecer a la más antigua institución de la gerontocracia que estuvo presente en los orígenes de casi todas las civilizaciones. (Grecia, las comunidades indígenas, los hebreos, etc.),

Obviamente  que para lidiar con  masas   de seres que  carecen  de modales, etiqueta y protocolo,  no podemos  dejar de lado que allí no existía la diplomacia,  las cosas se resolvían a punta de lanza, hacha y piedra,  entonces era necesario para ser miembro del consejo ser inteligente,  algún esfuerzo intelectual (o experiencia),  espiritualidad, habilidad en el arte de las armas, pero sobre todo haber superado ciertos vicios (Gula,  lujuria, egocentrismo) que aunque ellos no lo conocían con los nombres  que lo conocemos  hoy, es seguro que existían.

Algo importante que se requería para pertenecer a la elite que dirigía al hombre en sus inicios, sin lugar a dudas, lo era su trayectoria, que le mereciera respeto de sus iguales. Es decir, una estela de sacerdocio como hoja de vida, fundada en seriedad, responsabilidad, ante su tribu o pueblo.

Hoy, cuando logramos los topes más altos del desarrollo social, la sociedad se transforma en una caverna mercantil, donde el morbo es omnipresente y se cobra por la publicidad de imágenes de violencia; la información más interesante es la tragedia, la mejor comedia es sacar a la luz pública la intimidad de los famosos,  y  tener moral  se ha convertido en un bochorno social. Además, pavonearse en el más reciente juguete (autos deportivos, teléfonos celulares, exhibir suntuosas viviendas, donde ni siquiera se vive, te da ese aire de semi Dios terrenal, superior a cualquier trapo e viejo…

Todo esto nos da la sensación de que el consejo de ancianos cambio los cánones. Dejamos de ser gobernados por la experiencia y la capacidad, y ya no se requiere de moral para dirigir, nuestros gobernantes son la contraposición al sacerdocio que alguna vez nos dirigió-

¿Ahora qué provoco que se cambiarán las reglas? Los ancianos eran gentes de las tribus, como nuestros líderes lo son del pueblo. Sin mucha teoría; será que estas plantas buenas están produciendo semillas malas, o simplemente siempre lo fueron, y la tecnología hoy nos lo deja saber?

¡Viva la Pepa!

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